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domingo, 17 de abril de 2011

"Río", película emplumada con son de samba


Tras realizar "La era de hielo 2 y 3", y en conjunto con los estudios de animación Blue Sky, el director brasileño Carlos Saldanha realizó recientemente "Río" ("Rio"), una excelente cinta animada con la que rinde un homenaje a su país natal: Brasil.

Esta maravilla animada gira en torno a Blu (Jesse Eisenberg), una guacamaya spix, que tras ser robada de Brasil por unos traficantes de aves, termina en Minnesota, en donde crece como una mascota doméstica al lado de Linda (Leslie Mann), su dueña.

Su rutinaria y cómoda vida se ve afectada con el arribo de un ornitólogo que pretende llevar a Blu a Río de Janeiro para que se aparee con la última hembra de su especie: Jewel (Anne Hathaway).

Sin embargo, una vez en el país sudamericano su panorama se complica aún más cuando es secuestrado —nuevamente— junto con Jewel por un trío de narcotraficantes, lo cual desemboca en una gran aventura por el país de la samba.

Ahí, Blu se reencontrará con su hábitat y conocerá a coloridos y hasta psicóticos personajes, como Rafael (George Lopez), el Villano —sí con mayúscula— Nigel (Jemaine Clement), Nico (Jamie Foxx) y Pedro (Will I Am).

¿Pero Blu y Jewel lograrán escapar de sus captores si el protagonista tiene un pequeño pero importante defecto: no saber volar? ¿Acaso él volverá a ver a Linda? ¿Ella recuperará su libertad?

Esta magnifica cinta demuestra que no sólo Disney-Pixar sabe ejecutar una gran animación con personajes entrañables y panoramas espectaculares, pues la competencia está pisándoles los talones.

Por si fuera poco, "Río" cuenta con otro aspecto más a su favor: su escenario, pues al desenvolverse en Brasil, presenta a este país con sus colores y sabores; con aquellos elementos más importantes de la verdadera cultura brasileña.

Saldanha y su equipo en ningún momento se valen de clichés para contar esta entretenida y dinámica historia, sino que sacan provecho de la alegría, los vestuarios, la pasión por el futbol, la música y el ritmo brasileños.

Además, presentan un variado mosaico cultural que es complementado con ciertos elementos tradicionales y famosos de Río de Janeiro, como el Cristo Redentor o la fiesta de carnaval, para llenar los ojos de los espectadores y maravillarlos.

La experiencia en 3D es aún más deslumbrante, pues la animación es de primer nivel, lo cual se aprecia principalmente en las texturas de los emplumados personajes, y por si fuera poco, en la cinta aparecen tantos "extras" que pueblan las calles brasileñas y el carnaval, que el equipo técnico merece una ovación de pie.

Si los buenos personajes, la comedia certera, la excelsa animación y la belleza de Brasil no fueran suficientes, la música de la película es un nuevo homenaje para el país del legendario Pelé.

Ésta corrió a cargo de Sergio Mendes, quien valiéndose de los géneros característicos del país, como el bosanova o la samba, deleita con cada uno de los sonidos de la banda sonora, que además cuenta con la participación de Jamie Foxx, Taio Cruz, Bebel Gilberto, Carlinhos Brown y Will I Am. ¡Ah!, y Anne Hathaway. Nomás para que se den una idea.

Si hay una película que vale la pena ver en estas vacaciones ésa es "Río", es tan buena que al final uno se queda con unas ansias tremebundas de visitar Brasil. Es un deleite visual y sonoro; una historia de amor y amistad en diferentes pero profundos niveles.

Twitter: @mabsalinas

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Facebook, una historia de amargura y traición


Hay pocas películas que logran encantar al público y conciliar a la crítica… pero todo eso cambió con la llegada de un diamante en bruto: “Red Social” (“The Social Network”), de David Fincher (“El extraño caso de Benjamin Button”).

Hasta el momento, el filme cuenta con un 98 por ciento de reseñas positivas de la crítica especializada, por lo cual se distingue del resto de las películas de la última década. El fenómeno ha sido tan grande, casi palpable, que a su alrededor han surgido diversos rumores que gritan: “Óscar”.

¿Y cómo no hacerlo cuando tiene como director a Fincher y cuenta con un guión de Aaron Sorkin, cuya especialidad son los diálogos asertivos, mordaces? Entre los muchos aspectos destacables del filme se encuentran justamente sus líneas sagaces, cínicas e irónicas, las cuales envuelven al espectador en esta “Red Social”.

La historia, aunque no es un documental, sí está compuesta por diversas versiones de las personas involucradas en la creación de Facebook, aunque éstas pidieron mantener su identidad en anonimato.

Gracias a estos testimonios, Sorkin reconstruyó un fragmento de la vida del multimillonario más joven, no del mundo, sino de la historia: Mark Zuckerberg, para lo cual también se basó en el “best seller” “The Accidental Billionaires”, de Ben Mezrich.

Todo comenzó en el otoño de 2003, en los dormitorios de la Universidad de Harvard, cuando Zuckerberg (Jesse Eisenberg) tras ser dejado por su novia Erica Albright (Rooney Mara) desarrolló una idea que se convertiría en el antecedente de Facebook, Facemash.

El éxito de la página que colapsó la red de Harvard era sólo el principio de lo que Facebook lograría: más de 500 millones de usuarios alrededor del orbe.

Los gemelos Winklevoss (Armie Hammer), interesados en que Zukerberg fuera el programador de Harvard Connection, una página en donde los estudiantes pudieran interactuar, lo contactaron. Y ese momento es el detonante de todo.

La cinta se centra en las dos demandas a las que Zuckerberg se hace acreedor con la creación de The Facebook. Una, la de los gemelos, quienes le acusan de haber robado su idea.

La segunda, por parte de su ex mejor amigo y cofundador de la página, Eduardo Saverin (Andrew Garfield), por haberlo sacado (¿traicionado?) de la jugada.

A nivel cinematográfico, el filme es sobresaliente en numerosos aspectos. Tiene una gran dirección por parte de Fincher, quien llegaba a hacer hasta 70 tomas de una misma escena con el afán de obtener perfección.

Además, antes de rodar las escenas del juicio, intrigaba a los actores, haciendo creer a cada una de las partes que eran ellos quienes tenían la razón, lo que añadía realismo al conflicto.

El excelente guión posee diálogos que pasarán a la historia, que se volverán clásicos sin duda alguna, pero más allá de eso, presenta personajes multidimensionales, extremadamente humanos, que tienen altibajos, que no son sólo buenos, malos, traicioneros; simplemente son personas.

De ahí que tanto Eissenberg, Garfield, como Justin Tinberlake, quien interpreta a Sean Parker, el creador de Napster hayan ofrecido grandes actuaciones.

Particularmente el primero, quien, como Zuckerberg, nos regala a un genio con un coeficiente intelectual elevadísimo, pero que no tiene la habilidad de relacionarse con sus semejantes, que habla a una velocidad que sólo demuestra su agilidad mental y que es inexpresivo, estoico, complejo.

La película tiene un estilo visual impecable y un ritmo que mantiene al espectador atento a lo largo de sus dos horas de duración.

En ella vemos la forma en que surge la “Red Social” y las decisiones que se van tomando conforme el negocio crece, siendo las más polémicas la incorporación de Parker al proyecto y la salida de Saverin, el único amigo de Mark.

“Red Social” no juzga a los involucrados: no se limita a decir quién tiene la razón dentro de las disputas, solamente cuenta la historia y deja que el público participe y, en todo caso, decida, aunque la elección puede no ser necesaria.

Fincher nos muestra la oscuridad que se deriva del éxito, no tanto del dinero en sí mismo, pues éste no era un tema relevante para Zuckerberg, sino de mantener su idea tal como él la concibió, anteponiéndola a su amistad con Eduardo.

Entonces el filme deja muchos aspectos en los cuales reflexionar: ¿El éxito y la envidia deben anteponerse a una auténtica amistad? Pero también acerca de la soledad, la necedad, el egoísmo, la instrumentalización de la persona, las drogas, el sexo y los vicios que muchas veces están relacionados con el éxito monetario.

Estos aspectos son exaltados principalmente por medio de las escenas en las que hay encuentros sexuales entre jóvenes, el consumo de drogas, alcohol, entre otras, las cuales son reflejo de la vida de los campos universitarios estadounidenses donde el amor –generalmente– es desvirtuado.

Como bien dice Fincher, “nuestra historia es sobre la amargura relacionada con la autoría de Facebook”, pues como sostiene el eslogan de la película: “Nadie tiene 500 millones de amigos sin tener enemigos”.

Twitter: mabsalinas