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martes, 8 de enero de 2013

Subastan imágenes inéditas de los Beatles



Para empezar el año qué mejor que recibir buenas noticias de una de las bandas más icónicas de todos los tiempos: los Beatles. Y es que fotografías jamás publicadas de su primera gira por Estados Unidos serán subastadas en Gran Bretaña.

Fueron tomadas en 1964, cuando las imágenes a color aún eran caras, por lo que la mayoría de sus instantáneas eran a blanco y negro.

Esta colección se compone de 65 diapositivas en las que el cuarteto de Liverpool aparece sobre el escenario, así como primeros planos de la conferencia que ofrecieron en el Hotel Sahara de Las Vegas.

Robert Beck tomó las fotos que incluyen a George Harrison con su legendaria guitarra roja Rickenbacker y se venderán el 22 de marzo, 50 años después de que los Beatles lanzaran su primer disco. 

Esta semana el cine estuvo a todo lo que da. De entrada, se dio a conocer que Jay Z será uno de los encargados de componer la banda sonora de la nueva película de Baz Luhrmann: “El Gran Gatsby”.

Para ello, el rapero contará con la ayuda del compositor Jeymes Samuel, quienes musicalizarán la adaptación de la novela clásica de F. Scott Fitzgerald, ambientada en los años 20 y que se considera un reflejo de la era del jazz en la literatura estadounidense. 

Aunque la noticia causó malestar entre usuarios de redes sociales, no es del todo sorpresiva si se conoce el historial del director australiano, pues le gusta contrastar sonidos con historias y ambientes.

Por ejemplo, en “Moulin Rouge, Amor en Rojo”, cuya historia tiene lugar en 1900, empleó temas de Fatboy Slim, Madonna, Nirvana y David Bowie.

Mientras que en “Romeo + Julieta” musicalizó la tragedia de William Shakespeare con grupos como Radiohead, Garbage y The Cardigans. Ahora, la historia de Jay Gatsby también será modernizada. 

Por otro lado, todos los fans de James Bond quedarán satisfechos al saber que en la 85 entrega de los Premios Óscar se rendirá un homenaje al 007.

Y es que como seguramente recuerdan, en 2012 se celebraron los 50 años de la franquicia cinematográfica más longeva de la historia.

Y finalmente, se dio a conocer que la esperada cinta en que Ashton Kutcher da vida a Steve Jobs, será la encargada de cerrar la 29 edición del Festival Internacional de Cine de Sundance.

La película retomará la vida de Steve Jobs desde 1971 hasta el año 2000.

Twitter: @mabsalinas

lunes, 31 de diciembre de 2012

La vida misma es “Una Aventura Extraordinaria”



“Me dijeron que me contaría una historia que me hará creer en Dios”, le dice el personaje de Rafe Spall, un escritor en busca de algo que contar, a un Pi Patel adulto (Irrfan Khan), cuando lo visita en su casa en Canadá.

“Creerás lo que quieras”, le responde el protagonista, quien a continuación le narra lo que no puede más que calificarse como “Una Aventura Extraordinaria” (“Life of Pi”).

El ganador del Óscar Ang Lee regresa detrás de la cámara para llevar a la pantalla grande la adaptación de la novela escrita por Yann Martel, cuya figura es representada en la cinta por el ya mencionado Spall.

El director nos traslada de un tiempo a otro, del presente al pasado, en medio de un ambiente de realismo mágico, para presentarnos al joven Pi (Suraj Sharma). Cuando cruzaba el Océano Pacífico con su familia, el barco en el que también iban los animales del circo de su padre naufraga.

Tras la tragedia, él es el único sobreviviente al aferrarse a una pequeña lancha, a la que también logran llegar una cebra, una hiena, un orangután y, para su sorpresa, un tigre llamado Richard Parker, el animal más feroz del conjunto.

Patel pasa más de 200 días en compañía del tigre, a la deriva, y en medio de una encarnizada lucha consigo mismo y la intemperie para sobrevivir.

Con tres nominaciones a los Globos de Oro (Mejor Película Dramática, Director y Banda Sonora), se trata de una profunda historia de fe a partir de un fervoroso personaje con una rica vida espiritual, la cual le ayuda a superar las inclemencias.

Desde niño Pi muestra inquietud por creer, es un chico con hambre de Dios, al que encuentra a través del budismo, catolicismo e islam y es justamente esta característica tan peculiar la que lo hace un sobreviviente.

Gracias a la narración no lineal, desde un inicio se sabe que el protagonista saldrá avante; sin embargo, eso no impide que el filme —con sus más de dos horas de duración— esté plagado de sorpresas, así como momentos dramáticos, cómicos y conmovedores.

Para lograrlo, la interpretación de Sharma como Pi joven es fundamental, pues no sólo es creíble y realista, incluso ante algunos episodios mágicos, sino también fresca cuando debe serlo. Esto llama la atención aún más cuando la mayor parte de los hechos transcurren en un mismo espacio: el mar, para lo cual el equipo de Lee creó una alberca especial para el rodaje.

Junto a este trabajo destaca la calidad de la animación de cada uno de los animales que desfilan por la pantalla, pero por encima de todos, el coprotagonista: ni más ni menos que Richard Parker. Sus movimientos, expresiones e incluso el brillo de sus ojos es de un realismo apabullante.

A nivel visual la película es igualmente impresionante por la buena composición de las tomas y el espectacular manejo del 3D, que sumerge al público en las situaciones que enfrentan los personajes.

A partir de una historia atractiva, conmovedora y que renueva la fe en uno mismo y en un ser supremo, “Una Aventura Extraordinaria” deja en claro que Dios no pone en el camino pruebas imposibles de superar, y para muestra está la vida de Pi. 

viernes, 31 de diciembre de 2010

"El listón blanco"


“El listón blanco” (“Das weisse Band”) es una obra maestra. Simple y sencillo.

Su desenvoltura aparentemente apacible, enmarcada con una fotografía magistral, perfecta, en blanco y negro (aunque originalmente la cinta fue filmada a color y posteriormente trasladada a los claroscuros) narra un horror que trasciende la violencia gráfica.

Michael Haneke, un experto para retratar la violencia tal como lo demostró en las crudas “Funny Games” (1997) y “La Pianista (2001), en 2009 realizó “El listón blanco”, filme que se irguió con la Palma de Oro en Cannes en ese año.

Lentamente, por medio de planos estáticos y de la narración en voz en off de un anciano maestro de escuela que atestiguó los hechos en carne propia, Haeneke nos introduce en la “tranquila” vida de un pueblo luterano del norte de Alemania.

En ese lugar, en donde los moradores llevan una vida recta y son dominados por el pastor y el barón de la comunidad, atroces crímenes ocurren, despertando consternación en los personajes y en el público. Pero este último quedará aún más marcado por las monstruosidades que ocurren al interior de esas casas en apariencia perfectas.

La historia acaece poco antes del estallido de la Primera Guerra Mundial, del asesinato del archiduque de Austria, Francisco Fernando; sin embargo, el pueblo vivía en secreto su propia batalla silente.

El conflicto se propaga en tres horizontes, todos conectados entre sí.

En primer lugar, en el pueblo se desatan hechos violentos en medio de una tremebunda calma: niños son golpeados, abusados, o personas sufren mortales accidentes provocados por una mano invisible, pero que es sugerida durante todo el filme por la lente y dirección de Haneke. Mientras tanto, los habitantes yacen temerosos y expectantes.

En segundo lugar, niños y mujeres son oprimidos y violentados psicológicamente, son humillados y orillados a llevar un comportamiento impecable por parte de los hipócritas modelos de autoridad.

Algunos, como los hijos del pastor, deben portar en el brazo o en el cabello un listón blanco como símbolo de pureza. Esos mismos niños que un par de décadas más tarde portarían con orgullo la suástica nazi y cometerían crímenes de lesa humanidad aún más pavorosos que los planteados en el filme.

Y, en tercer lugar, los retorcidos y fanáticos personajes adultos que mediante un método educativo abusivo nunca mostrado por la cámara, velado y tal como se hacía, a puertas cerradas, dejan entrever el funcionamiento de la sociedad alemana de entonces.

La perfección de las casas y la cordialidad que mostraban los pobladores puertas afuera solamente escondía la podredumbre que se vivía al interior, y que sirvió de semillero de la maldad y la violencia que posteriormente dominó al país germano con el nazismo durante la Segunda Guerra Mundial. Una completa metáfora visual.

Personajes complejos, actuaciones sutiles que con un gesto o una mirada desvelan más información que los diálogos que sostienen, y una dirección precisa hacen que “El listón blanco” sea una obra grande, profunda, atemorizante.

No por nada fue nominada al Óscar como mejor película extranjera –perdió ante la argentina “El Secreto de sus Ojos”, de Juan José Campanella–, reconocida en Cannes y algunos expertos vaticinan que es el mejor trabajo de Haneke, pues les parece complicado que la supere.

Aprovechen que ahora gracias a Canana se proyecta en algunas salas de cine mexicanas de Cinemex y de la Cineteca Nacional.

Twitter: mabsalinas